“Lo que distingue a un líder político de la imagen de un dirigente es el orden consecuente de partir del ‘ser político’ al ‘hacer político’, y no al revés. Distingue a los que manejan el poder de los que son manejados por el poder. En épocas de campañas políticas cada vez se hace más énfasis en el ‘hacer político’ respecto a la imagen que se quiere consolidar del candidato. En ese camino se organizan múltiples eventos dedicados al marketing político en los que se develan diversas formas de ganar las elecciones. Ahora bien, ganar implica un candidato, es decir: una persona que vive, siente, se enferma, sufre, se alegra, se enfurece y no tiene el don de la ubicuidad. Y es a esa persona a la que yo le dedico tiempo para conectarla con sus valores y con su esencia; a la que yo entreno tal como a un deportista de alta competición."

Priscila Celedón. Manual de Coaching Político
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