Versión minimalista del inédito constructivismo tropical creado especialmente para celebrar la unión de dos.

Esta obra surge de la intención por establecer un dialogo entre la influencia ejercida por la abstracción geométrica del s. XX y una representación del caribe al margen de lo convencional. El resultado es la interacción de formas simples, la sugestión rítmica y la armonía asimétrica, sumada a la identificación simbólica de un caribe indómito, expectante y poco definido.


La figura animal es la base que sostiene el texto y las formas en un desafío constante de la gravedad. La imagen estructurada sobre un triángulo invertido presenta una jerarquización de formas equdistantes a un centro vacio.
Los colores separan la imagen en tres planos cromáticos de acuerdo con el tamaño de cada forma, marcan una jerarquía de planos para compensar el peso visual ejercido sobre el centro.

Los colores emergen de una discreta versión del caribe que se define a sí mismo en estados de contemplación y goce.